Maduración

Toda expresión que encontramos en nuestros vinos se cultiva en el talento de nuestras uvas, se escribe en nuestra bodega y se lee en el tiempo.

Escogemos esencias de roble francés que tengan características de gran calidad, porque en nuestra visión las barricas no son recipientes, sino verdaderos instrumentos de producción.

Buscamos ese productor capaz de aportar a sus maderas matices únicos, que se comuniquen con nuestro vino, criándolo y educándolo.

Pedimos que maduren las duelas al aire libre al menos treinta meses; exigimos una gestión responsable de los bosques, porque creemos que en un ambiente sano se vive mejor.

Utilizamos espesores de las duelas diferentes de vino en vino, de barrica en barrica, de productor en productor: porque no todos los vinos son iguales; porque existe una barrica perfecta para cada vino y porque el oxígeno no siempre es simplemente un enemigo; porque cada barrica tiene un estilo único y una vocación.

Exigimos lo mejor y queremos creer que la vida futura de nuestros vinos comienza en la educación transmitida por nuestras barricas, por ello somos intransigentes y estamos atentos a cada detalle.