Viñedos

La historia nos enseña a respetar la identidad y la expresión de los frutos que nos da la viña en cada vendimia.

Sólo con una gran sensibilidad y un conocimiento profundo podemos transformar la calidad del trabajo en la viña en la expresión del vino, y el equilibrio de su expresión, en elegancia en los años que vivirá.

Los orígenes son el alimento de la historia vitícola de un lugar tan afortunado como la Ribera del Duero. De aquí nos llega la Tinta del País una variedad local del Tempranillo, viña generosa, exuberante y capaz de alcanzar una gran calidad.

Como toda gran tradición, no sería tal si su imagen no reflejara también la innovación; una visión actual que haga legible el largo recorrido histórico del vino.